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Artículos y anotaciones generales

POESIA MEXICANA...

Por Maggie Lignan, INVITADA ESPECIAL. MEXICO. - 8 de Mayo, 2007, 3:58, Categoría: General


MANTIS.


En la superficie olvidas tu cuerpo

Mantis religiosa.

Fluidos minerales te atraviesan

Llenan tu espalda de burbujas



LO QUE FUE GOLPE DE SANGRE

Se vuelve actitud de cisne

Te quedas ahí

Sin pertenecer a nada

Rama que viaja sobre el agua

Quisiera extender la punta de los dedos y tocarte

Pero temo deshacerte

Transformarte como al humo

Y guardo entre los labios la humedad inagotable.

Vuelta al mundo igual que Lázaro

Me entrego a tu contemplación

Como al agua del bautismo.

Desnudo junto a la ventana

Te tiendes como los cerros

Dan ganas de abarcarte con tan sólo el índice

Recorrer con la lengua el surco de tu espalda

Moldearlo según mi ánimo

La espuma viaja por laberintos

Voy ascendiendo a través de ti

Hasta el alud

Me devuelves al mundo gota a gota

Transformada

me tumbo sobre ti

hiriéndote sólo un poco

como la cera.




Maggie Lignan Camarena
MEXICO.


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EL CONDOR

Por SALVADOR PLIEGO CARRASCO, Huoston, Texas. EE.UU. - 16 de Enero, 2007, 2:38, Categoría: General




 
                           El Condor.
 
Tierra adentro,
cordillera de serpientes,
pincuyos secos de chacra negra y sol ardiente.
La llama acecha al vuelo
en su vertiente sedentaria.
 
Fuiste tú, ave, la puerta al viento,
al carrizo del hombre milenario
en la tumba del hueso y el quejido.
Rapaz.voraz, en tu pico
sació la Reina el deseo del tributo,
el ansia del esperma de los hijos de la piedra.
Tú en la altura, más allá del cuerpo y de la cima,
más allá de toda obra o centuria,
enterrado en las laderas del vértigo y la hoguera.
Fuiste hombre, vicuña, ave real de los caminos,
zorzal de trigo, sikú de viento,
atole oscuro, bebida y vino.
Ahí desgranaste la virtud del sueño
para clavar las manos sedientes de amor,
sangre y gemidos.
 
Voy a tí,
pueblo ancestral, regia temple,
en la cimitarra de plumas y sonidos,
en el pico, en el ala de mazorcas y delirios,
a saborear las rutas que en la historia
el hombre hizo destino,
a planear el vuelo de la altura hecho vestigio,
a dejar la sangre que no encontró camino.
 
Vuelo adentro, tierra adentro,
aprendí del condor la extension de alas,
,
la plenitud de sueños,
la magnimidad del cieno,
la eternidad del fuego.
Fui a la altura del fuego,
fui a la altura a saborear
cada espora y cada aroma,
a deleitarme de la bienaventuranza de su vestimenta
a besar las nubes con la boca
a degustarla en una copa.
 
Y sólo el cóndor incrustó en mi alma
la perennidad del fruto,
y me lanzó a la cima
para hablarle al hombre,
de la piedra, del canto,
de los sueños,
de la eternidad augusta del deseo,
de la solera volátil de las coplas,
de las joyas hechas piedra y hechas manos,
y dejar vestigio
de que hubo alguien
que soñó en la altura,
y guardó el secreto
en su mortal investidura.
 
II.
Así el condor habla,
tierra inca, tierra noble;
El portal de piedra,
de la roca en que naciste.
 
En cada piedra una mano sumergiste,
en cada roca el dolor y llanto proferiste
joyas a tus pechos como látigos de siglos,
y el milenio en que escondiste
la llaga del quebranto por los hijos que perdiste.
 
La milenaria noche de las piedras
la escondida fortaleza del guijarro y los gemidos.
 
De la roca emergió tu ala,
y en la cima de la cuesta y la ladera
el hombre se hizo cóndor,
del bagaje de la tierra,
a su propia vida.
 
III.
Así naciste:
hombre pico, hombre ala,
hombre garra, hombre pluma.
En la ladera de la tierra,
en la remota cima y la montaña,
en el surco de la herida.
Ahí donde sangraste
con las lágrimas de piedras y campanas.
En el precipicio de la historia y sus hazañas,
convertido en cóndor,
desgarrando al hombre y sus entrañas.
 
IV.
Vuelo en tí,
sideral raza protegida,
universal bandera del cielo y de la orilla.
Fui a la cordillera en busca del camino
y logré del cóndor su pluma en mi costilla
para robarle al Inca la humilde sencillez
del viento, la gesta y la semilla,
y descubrir del ave
la altivez del vuelo y de la vida.
 
Así nació la historia y el Inca se hizo roca. 
 
 
 
 


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REY LUNA...

Por Hildegard Rasch, escritora y poeta osornina. - 15 de Enero, 2007, 3:10, Categoría: General


 
Rey Luna
 
Lo veo rey, ¡ mi rey!
 
En noches como ésta
se asoma despacio
como un tigre blanco,
esta preciosa bestia
en el ramaje
de un viejo ciruelo
de mi abandonado patio.
 
¡ Mi rey luna, tigre, bestia!
 
 En noches como ésta
tan negra, tan helada,
tan espantosa y solitaria...
Mas, ya no las temo,  verdad.
¡Mi rey! menguante o creciente
siempre está,
cada vez un poco diferente.
 
Hoy es luna llena,
mi rey todo presente,
historia de una noche perfecta
completa e intensa.
 
¡Mi rey, mi tigre,
mi dulce bestia!...
sábes, que...
 
...aún florecen rosas
rojas y ardientes,
en medio de este hielo,
noches de invierno.
Se dispersa el aroma,
encima la nieve
se funden los olores,
rosas y alicanto.
 
En jarrones de oro
sonríen blancas calas,
gimen  gardenias,
murmuran arroyos,
cuentan  historias
tan ciertas.
 
Que este encanto no se acabe...
 
¡ Mi rey, mi luna, tigre blanco!
 
dispersa piedras preciosas
desparrama las perlas en el pasto
¡Mi rey, mi luna amorosa
de mármol, de cristales,
de alabastro,
amante, luna de mis sueños...
 
Pero ya amanece.-
 
Esa aurora, la claridad
 me robó el encanto.



  Hildegard Rasch.
  ( del poemario " Te soñé blanco")
   Inscrito como Derecho Intelectual.
                 

  Osorno, 14.01.07.-






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PLATICAS, AMISTADES Y SALUDOS NAVIDEÑOS!!

Por Hildegard Rasch, escritora osornina... - 27 de Diciembre, 2006, 1:13, Categoría: General


   Pláticas, amistades y
   saludos navideños..
 

Hildegard, en primer lugar te expreso mi deseo
profundo que estas fechas ( navideñas) sean hermosas
para tí, y para toda la gente querida que  te rodea...
te envío los poemas.
Mi cariño de siempre

Alberto...
...desde Méjico

 
Alberto, me alegro, que estás recuperándote,
trata ahora de andar con  menos prisa, más calma,
y disfruta la vida  que es linda...

Un abrazo amigo,
Hilde
 
...desde Chile


 
Poema XXV
 
Alguna tarde en este solitario muelle
mirando el mar y a sus inquietas olas
esperaré el arribo de la barca fúnebre
y esa será la tarde de mi tarde a solas.
 
El Sol, que se hundirá en medio de las olas
dará postrera luz al mástil y las velas
y unas gaviotas se irán también,
tal vez adonde existen las estrellas.
 
Serán de sombras la barca
el muelle,.mi imágen y las olas,
y algunos dirán, tal vez,
¡ ´Que tristes son las tardes en el muelle.


 
 
Poema XXVI
 
¿ Para qué la prisa por llevarte
si acá tu humanidad hace más falta?
Allá se alegrarán, y aquí todo será más triste.
¿ Qué haré ahora que me faltas?
 
Ya no sabré de las calles lejanas a la playa,
ni del jardín cercano a la ladera.
Ya no sabré porqué algunas golondrinas llegan tarde...
o tal vez sí, pero será a mi manera:
me harán falta tus cómplices miradas y tus risas.
 
!De quién fue la prisa por llevarte
si aquí a nadie le hacía falta que te fueras!
 
                   
Alberto Guzmán Lavenant
 

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...nunca!!

Por raul - 6 de Diciembre, 2006, 19:06, Categoría: General


Nunca hubo
más principio que ahora.
Nunca más juventud
ni vejez que ahora.

Ni habrá más
perfección que ahora.
Ni más infierno
ni cielo que ahora!!



Walt Whitmann.

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AMOR EN PRIMAVERA

Por Hildegard Rasch. - 2 de Diciembre, 2006, 6:19, Categoría: General


  AMOR EN PRIMAVERA

 
Me pondré linda
linda para tí,
para que me ames
como me amaste
aquella vez.
 
Me untaré con sol,
me adorno con flores;
las recogeré
en el campo,
blancas margaritas.
 
Recuperaré la risa
y todos mis cantos;
volveré a beber
el néctar, el roció,
la humedad de los pastos.
 
Corramos juntos
a descubrir cuánto hay
en esta primavera,
no tardes ya,
el tiempo pasa ligero.
 
Despojémonos
de toda vestidura,
corramos a pie desnudo,
sintamos  el frescor
de la hierba en la pradera.
 
Atrapémos mariposas
robémos miel a las abejas;
descubramos nidos,
crías de algún pajarillo;
volvamos a ser como los niños.
 
Me pondré linda
linda para tí, 
para que me ames
como aquella vez
busquémos la esencia
de esta,  única primavera.






Hildegard Rasch.   




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HOMENAJE ... DE CORAZONES!!

Por Marta Catalán Osorio. - 2 de Diciembre, 2006, 6:15, Categoría: General

    ELÍZABETH,
    POETA APUNTALA NIDOS.
 
Mis palabras tienen un epígrafe
del poema de Lourdes Barría.
                 
 CLUB.
 
 
Pertenezco a un club de mujeres
En que nadie es paloma,
Avestruz,
Santa
U oveja negra
Cada cual es la que es,
Pese a quien pese
Y ninguna reclama un lugar
En los concursos de belleza
Porque ninguna mide
Noventa – sesenta – noventa
Pertenezco a un club de mujeres
que por la tarde abrazan
Pequeños planetas mágicos
Y se vuelven cuentacuentos,
Tréboles de cinco hojas,
Presidente de banco,
Apuntala – nidos.
Cuando alguien deserta
Y sale en busca del príncipe azul,
Le es exigido un zapato:
Un autentico zapato de cristal
O regresar descalza,
Contando álamos en pena.
Ellas viven entre hombres de verdad.
Aprendieron su oficio entre rios negros
Cuando el único remero
En diez millas a la redonda,
Era la esperanza;
Pero también cuando el sol estaba
alto, alto
y pudieron ovillar su propia luz.
En este club de mujeres,
Nadie llora hasta la eternidad
Y nadie se suicida
 Si fracasa…
 
 
Cuando vivimos en una época en que la generosidad es
solo un concepto o un termino ya en desuso que cada cierto tiempo,
estos son reemplazado por otro más actuales.
  En Elízabeth, este acto en lo cotidiano de su diario vivir.
Cuando el tiempo corre veloz y si nos encontramos con un conocido
de toda la vida en la calle de nuestra ciudad y le saludamos
preguntándole como está, pero cuando el nos quiere responder,
se da cuenta qué apurados hemos avanzado cinco pasos adelante.
Elízabeth no usa reloj últimamente le he visto uno puesto pero jamás
mira la hora
-
Hoy cuando el "yoyoísmo" se ha apoderado de nuestro ya crecido
ego, y nos hemos convertidos en profesionales de "acaparar discursos
" Ely mantiene su bajo perfil siendo una poeta y cuentista que es
publicada en la mejores revista literarias del país y su trabajo poético
es estudiado en varías Universidades de Chile.
Ahora que se ha puesto tan de moda el "mirar por sobre el hombro"
al que está comenzando, ya sea en cualquiera índole o en la poesía
propiamente tal. Elízabeh por tres años mantuvo un taller literario con
mujeres pobladoras en el barrio Franke además  fue un miembro
importante de los poetas que guió a Hildegard Rach en su novela.
Actualmente asesora a sus pares en el "Centro Lector."
A veces cuando los Duendes juguetones y traviesos juegan con la
burocracia y poetas afuerinos después de un recital se quedan
"a la deriva" Elízabeth los lleva a su hogar y con una suerte de
Hada Madrina se coloca un delantal de cocina y con rápidos
movimientos mágicos convierte en manjar los ingrediente que
sus manos tocan.
No podría dejar de mencionar a Patricio su compañero de vida,
su amigo, su esposo. El padre de sus cinco hijos. Con la misma
generosidad de ella, y una gran sonrisa abre una botella de vino.
La mejor, aquella reserva y la comparte con sus invitados.
Ely en uno de sus actos de generosidad tan propios de ella, me
obsequió la alegría y la emoción de ser abuela de sus propios nietos.
Se dice_ sabiduría popular_ que en las situaciones difíciles se
reconocen los verdaderos amigos. Por aquellas cosas del destino
pasé por una muy delicada enfermedad hace menos de un año.
Elízabeth fue mi bastón, mi apoyo.
Además no hubo ni un solo día en un, casi un mes que no haya
ido ha verme junto a Patricio al hospital.
Recuerdo en especial un día, muy cercano a Navidad cuando
los árboles frutales nos ofrecen el milagro de ver crecer sus frutos.
Y como regalo a mi fortuna, la visión desde mi cama era un viejo
manzano. Entonces, "el saco de lágrimas que tenia tan cerca de
los ojos se desbordó a raudales. En ese momento, Elízabeth y
Patricio llegaron a visitarme como todos los días. Sin hacer ningún
comentario a mi pena y como en mutuo acuerdo se hicieron bromas
unos a otros hasta sacarme no una sonrisa si no, una carcajada.
Hoy en este homenaje que el grupo Arte le h a ce a  Elízabeth,
donde cada uno de los convidados a este Evento representa de
una o de otra manera a los demás habitantes de Osorno que no
están presentes, Quiero felicitar a Patricio y a cada uno de sus hijos.
Felicidades también a los pequeños: Cristían, Santiago, Lucas, y
Mayte. Sus nietos y también  míos por ser parte de esta mujer poeta
"apuntala nidos no solo por ser miembro de este Club tan exclusivo
si no, por llevar la presidencia de él.
 
 Marta Catalán Osorio
Osorno,  23 de noviembre de 2006.

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LO VIERON ENTRE CAYUCOS

Por PABLO VARAS. - 1 de Diciembre, 2006, 6:21, Categoría: General



 ANDA ENTRE CAYUCOS

Para recordar al Jorge "Trosko" Fuentes,
mirista detenido desaparecido.

Iba contando una a una las casas que había entre la suya
y la escuela.
El avión ya volaba a velocidad de crucero. Nadie
decía nada.
Una larga
>cadena había unido sus tobillos y las dos manos, como un presagio de esos
>tiempos para saber quien era en este instante, eso pensaban los que lo
>habían detenido. El bus llegó atrasado al Terminal, fue por eso, sabía que
>lo buscaban, otra cosa estaría sucediendo sido si el chofer no se hubiera
>quedado dormido, Jorge Fuentes no estaría en ese momento donde se
>encontraba. Sus enemigos sonreían.

>Jorge pensó en esos años, hojas amarillas en aquel calendario que había en
>la puerta de la cocina de su casa, era un día soleado, un martes en la
>mañana, septiembre tal vez, era el mes que más le alegraba y sonrió para
>sus adentro cuando vio a don Demetrio parado en la puerta de su almacén a
>quien sin saber porque le puso Napoleón. Durante todos los años que hacía
>aquel recorrido entre su casa y la escuela, los días viernes su amigo
>almacenero le regalaba un caramelo cuyo envoltorio coleccionaba
>guardándolos en una caja de zapatos que su madre había decorado con el
>papel de regalo que le habían dejado en las últimas navidades.

> Los detalles de su vida, las esquinas donde estaban sus amigos
>transcurría bajo esa capucha que le cubría entera su cabeza. Allí guardaba
>cada detalle, como las palabras que iban saltando de mesa en mesa, saliendo
>a las calles y algunas tocando las estrellas, pero era tiempo malo, no era
>olor de pasto recién cortado.

>Sintió como el avión tocaba el suelo, el tiempo que pasaba, sus pasos
>apurados, bajadas de escaleras, el sol que estaba presente, quince
>peldaños, uno tras otro y rápidos, de nuevo subir, la cadena que lo hacía
>una cosa extraña, como si fuera preparado para estar en la vitrina de un
>circo que pasea sus carromatos por los pueblos del sur, donde los niños
>corren detrás de él para asustarse, y luego contarlo en los recreos de sus
>escuelas, esos pueblos polvorientos más allá de Valdivia.

>Ya estamos en casa le dijo alguien al oído, entendió que había cruzado la
>frontera, lo habían sacado clandestino de Paraguay y ya estaba volando
>hacia Santiago, hablaremos cuando estemos en casa le decían las voces,
>ahora más alteradas. Jorge Fuentes se reía.

>Se puso a pensar en las tardes de domingo en Concepción, caminó por el
>barrio universitario, sus paseos premeditados para pensar que aquella
>apuesta era posible, junto a Marcial, el Pato, los dos Negros, el Flaco
>Ríos y la bella Muriel. Ese camino ya recorrido era sin duda una
>alternativa que estaba en la más bella de las esquinas esperando. Pensaba
>en aquel ruso de barba blanca, con su gorro de cuero negro de
>ferrocarrilero que había escrito todo, era el mejor de sus manantiales.
>Hubieron momentos en que nada pensó, un poco el sueño le susurró en el
>oído, pero en esas cosas no entraremos, Jorge Fuentes las guardó para los
>momentos más extremos, los más delicados, pero que buen perfume se mostraba
>de cuerpo entero, ese rincón de los olores que cada uno tiene.

>Cuando llegó finalmente a su destino, Villa Grimaldi todo era desconocido.
>Nada era real, el tiempo era una cosa de empujones, gritos y golpes, esa
>risa por la cual hubiera matado dos veces sin duda, en un momento pensó que
>aquello no hubiera pasado si estuviera vestido con las ropas de un gitano
>andaluz y con su cuchillo de perfecta hoja se lanzara para cortar todas
>gargantas de sus enemigos.

>Me llamo Jorge Fuentes y soy del Mir, eso gritó, con su voz ronca que
>habían conocido las calles en el sur, eso lo escucharon todos, el Pepone,
>el Pájaro, la Carmen Rojas, Lumi ya había volado y agitaba un pañuelo
>mientras se reía de sus asesinos

>El olor de ese lugar lo había leído, estaba en cuadernos escritos por
>otros.

>Quedó un largo tiempo con su espalda pegada a la muralla, Jorge Fuentes
>intentó construir un minuto de tiempo y lo logró, consistía en correr desde
>la puerta de su casa hasta el almacén de Napoleón con su volantín y así
>nuevamente, lo hacía cambiando los colores de aquellos pequeños pájaros,
>azules con verdes, rojo con negro, también de un solo color.

>Se llamaba Villa Grimaldi, eso lo supieron también los que fueron sacados
>desde allí para nunca jamás, lo sabemos porque la memoria guarda cada
>detalle, sabemos lo que gritaban y de como insultaban a sus torturadores,
>sabemos que los guardaban en cajas pequeñas pero allí escribían las mejores
>oraciones de hombres y mujeres sencillos

>Todo le dolía a Jorge Fuentes, esa mañana había sido extremadamente dura,
>en un momento pensó que se quedaba sin colores para seguir corriendo a
>elevar los volantines. Todos los que se encontraban en aquel lugar tenían
>días idénticos, iguales, asustados y violentos, maldecidos hasta el
>cansancio, esperanzados hasta los besos.

>En aquella casa en cualquier momento aparecía un nombre y sus apellidos,
>un lugar, una esquina, una farola, todos lo guardaban en sus cajas
>infranqueables de hombres y mujeres buenos, que se resume como si entre
>todos hubieran construido un hombre nuevo, con sus brazos y sus piernas,
>con cabellos color cobrizo, con ojos café y con una camisa listada verde y
>azul y un pantalón verde, desnudo de pies y con un saco que le cubre la
>cabeza donde en su interior daban paseos barcos pequeños que llegaban a
>puertos solo para recoger cartas de amor, mientras una loca los esperaba
>que desaparecieran en el horizonte para volver a casa. Esos nombres les
>indicaba que había que hacerlo, esa intuición que es suponer que el futuro
>está en la punta de tus dedos.

>Jorge Fuentes y los otros que se encontraban en el mismo lugar, sentían de
>tarde en tarde como dos o tres ratas se acercaban a ellos, pequeñas de
>pelos negros y con sus ojos brillantes, sus orejas pequeñas y aquella cola
>que arrastraban como castigo por haber nacidas feas, sentían como le
>rozaban sus tobillos, lacerados, amarrados, amoratados, todos sin saberlo
>le colocaron nombres, porque de verdad habían nacido llamándose así.
>Aquellas ratas seguramente los veían a ellos, acurrucados en las esquinas
>en esas habitaciones donde el miedo no había escrito nada en esas murallas,
>pero la dignidad regalaba todos los besos del mundo y pasajes para un tren
>en que se embarcaban todos los soñadores, cada uno de ellos guardaba aquel
>boleto.

>Estaba encapuchado, lo llevaban a su martirio, cuando sintió que una mano
>le pasaba por sus cabellos, sin saberlo reconoció a la Flaca Alejandra.
>No le gustó que aquella mañana se despertara de esa forma, cuando sintió
>que lo llevaban de nuevo entre empujones, gritos y amenazas. Comenzó a
>construir de dos en dos y de tres en tres todos los volantines al mismo
>tiempo, con todos los colores y en un momento los lanzó todos al aire, ya
>estaba en noviembre con sus ventanas abiertas y el viento fue colocando
>aquellos volantines en orden, uno debajo del otro y que bella mañana se
>pasó en aquel día.

>Jorge Fuentes había estado muchos meses en Villa Grimaldi y al parecer
>siguiendo con el procedimiento habitual, en esa hora, alguien había
>arrancado violentamente una hoja de aquel cuaderno, rayado un nombre de la
>lista sin colocar el día que marcaba el calendario
>
>Cuando sintió de nuevo lo mismo, ese recorrido maldito, era esa hora de
>viajar pensó finalmente. El último insulto ya estaba quedando en el olvido
>y se fue, sintió que sus pies no tacaban el suelo mientras lo arrastraban,
>se dejó caer, colocó todas las fuerzas en ese viaje hacia el recuerdo y se
>quedó mirando el mar en aquella playa africana

>Los otros hicieron su trabajo mientras las dos o tres ratas hacían su
>cortejo habitual, aplaudiendo y dando saltos de victoria.

>Aseguran algunos que lo han visto en las tardes cuando el sol se despide en
>el horizonte. Jorge Fuentes está sentado en la playa, desde allí ve cruzar
>los Cayucos con dos o tres africanos que llegan a la playa con los pescados
>que la mar les ha regalado.

>El tiempo pasó, su foto está pegada en la esquina de la casa de la calle
>Hierbas Buenas 402 y don Napoleón se le puede ver cada viernes parado en la
>puerta de su almacén con un caramelo en la mano, espera un largo rato y
>luego entra con mirada triste.

>Pero las cosas no son así de sencillas

>Hace ya algunos tiempos que Jorge Fuentes se puso de pié para ayudar a
>subir africanos en unas embarcaciones que dan miedo de pobres, allí se
>embarcan personas que quieren llegara Europa, arrancando del hambre y la
>miseria. Allí lo han visto ayudando a subir a los africanos que ya no
>tienen nada, que no han tenido nunca nada y se lanzar contra todos los
>vientos para llegar al Puerto del Hambre en las islas Canarias
>
>El ve como las embarcaciones se pierden en el mar, en busca de su destino
>mientras da saltos de contento porque sabe que le llegará una carta en el
>siguiente viaje.

>Si quieres escribirle lo puedes hacer.
>Jorge Fuentes
>Calle del Buen Destino 142,
>Playa de la Esperanza.

>Pablo varas



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